Nefritis intersticial

Uno de los trastornos que pueden afectar el funcionamiento de los riñones es la nefritis intersticial. Se trata de una inflamación de los túbulos renales, lo que suele dificultar en gran medida el funcionamiento normal de estos órganos (sobre todo su función depurativa). Según el grado de permanencia de la afección se pueden clasificar en agudas (son temporales) o crónicas.

Algunos de los elementos que se pueden ubicar en el origen y el desarrollo de la nefritis intersticial son las reacciones alérgicas a ciertos fármacos, el uso permanente de algunos medicamentos como paracetamol y aspirina, y efectos secundarios a los antibióticos. Los síntomas por los que se puede reconocer esta afección son sangre en la orina, nauseas, erupción cutánea, hinchazón en algunas partes del cuerpo, aumento de peso, fiebre aguda, erupción cutánea y modificaciones sobre la mentalidad.

Para obtener un diagnóstico más o menos seguro de esta enfermedad lo más recomendable es realizar un examen gasometría arterial, química sanguínea, biopsia de riñones, análisis de orina, testeo de niveles de creatinina en sangre y verificación de osmolalidad en orina. Los tratamientos de la nefritis intersticial, por otra parte, dependen casi exclusivamente de las causas iniciales y del conjunto sintomático que se presente. Las más de las veces se producen notables mejoras al evitar algunos medicamentos que son los causantes de los efectos secundarios que produce esta condición. Para acelerar la recuperación, de todas maneras, es importante incorporar una restricción en el uso de sal y no beber demasiado líquido (dado que puede incrementar la hinchazón en algunas partes del cuerpo). El pronóstico en los casos de corta duración casi siempre es muy bueno. Solo en algunos casos esta afección se puede mantener de forma permanente originando una insuficiencia renal de tipo crónico (lo que requeriría otro tipo de tratamientos).

Fuente: http://www.nlm.nih.gov/