La hematuria

La presencia de sangre en la orina es conocida bajo el nombre médico de hematuria. Esta condición debe ser tratada a tiempo por los riesgos de que esté asociada a una enfermedad grave (como la neoplasia maligna). Vale la pena destacar que en ciertos casos la presencia de sangre en la orina puede estar dada a nivel microscópico (hay glóbulos rojos en las micciones pero no se ven a simple vista). La medida que se utiliza para diagnosticar esta enfermedad debe ser de al menos dos eritrocitos por campo en dos análisis de sedimento urinario diferentes.

Existen numerosas causas que pueden conducir a la hematuria. Las más usuales son la presencia de infección en los riñones, los agrandamientos de próstata, la presencia de cálculos renales, tumores urinarios, enfermedades como la anemia falciforme y problemas en el sistema de filtrado renal. Los criterios diagnósticos más acertados para detectar esta enfermedad con un bajo índice de error son los análisis de orina. Al examinar el análisis de orina solicitado se evaluará la presencia de glóbulos rojos. Otros métodos diagnósticos para esta enfermedad incluyen el examen físico (palpado de los órganos del sistema urinario), la urografía intravenosa, la cistoscopia, la arteriografía y la ecografía renal. Por lo general se combinan varios de los métodos diagnósticos para arribar a un diagnóstico más completo.

Solo en los casos más graves de esta enfermedad (hematuria masiva) se requiere de un tratamiento inmediato. En ese caso es necesario introducir una sonda vesical para efectuar un lavaje de las vías urinarias y controlar el nivel de sangrado. En otros casos, la hematuria recibirá un tratamiento acorde a la naturaleza de su origen. Puede ser necesario hacer una interconsulta con el nefrólogo. Algunas veces puede necesitarse un tratamiento de tipo quirúrgico.

Fuentes: http://familydoctor.org/online/famdoces/home/common/kidney/467.html
http://www.aibarra.org/Guias/6-6.htm