Cálculos renales

Los cálculos renales son formaciones sólidas que se desarrollan a partir de algunas sales minerales presentes en la orina y que terminan en los riñones. Semejantes a pequeñas piedras, estas masas de elementos minerales también pueden localizarse en otras partes de las vías urinarias (tanto en la vejiga como en los uréteres).

Los síntomas más comunes de las piedras en los riñones son la sensación de ardor en las micciones (acompañada o no de sangre al orinar), dolor de espalda, dificultades para estar de pie, náuseas y vómitos. Otros síntomas de la presencia de cálculos en los riñones son las micciones con mucho dolor, orina turbia y olorosa, fiebre y escalofríos.

Algunos de los factores que contribuyen en la formación de cálculos renales son la ingesta exacerbada de calcio (puede ser por tener un aporte demasiado alto de calcio o vitamina D, o por el consumo de ciertos medicamentos que generan calcificaciones en distintas partes del cuerpo), la presencia de cálculos de ácido úrico, de estruvita o de cistina. Hay que tener en cuenta que el estilo de vida también contribuye en la aparición de estos elementos en las vías urinarias. Por ejemplo, un alto consumo de proteína animal, el sedentarismo y una ingesta insuficiente de agua pueden ocasionar estos problemas, llegando en algunos casos a convertirse en infecciones urinarias.

Los tratamientos de cálculos renales pueden ser de origen natural o seguir la tradición de la medicina alopática. Algunas curas de aceite de oliva o de manzanas, según médicos naturistas, prometen la eliminación de los cálculos renales. Otros tratamientos incluyen la litotricia (se destruyen los cálculos renales con ondas de sonido externas), la cirugía y la ureterronescopia. Estos métodos pueden ser más o menos invasivos pero aseguran la eliminación de los cálculos. De todas maneras, es importante modificar las circunstancias que llevaron a dicho estado (dado que los cálculos pueden reaparecer).

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