Cistitis Intersticial o Crónica

Se llama cistitis intersticial a un trastorno crónico y complejo que se caracteriza por la inflamación o irritación de la pared de la vejiga. Puede formar cicatrices y causar rigidez en la vejiga, disminución de la capacidad de la vejiga y puntos sangrantes. La cistitis intersticial también se conoce como cistitis crónica, síndrome doloroso de la vejiga o síndrome de disuria urgente y frecuente. 

Las causas que originan la cistitis intersticial no están hasta el momento definidas científicamente, incluso muchas veces los pacientes no responden al tratamiento con antibióticos. Debido a esto, la comunidad científica se encuentra analizando distintas teorías y desarrollando diferentes estudios para comprender las causas de la cistitis intersticial y determinar los tratamientos apropiados. 

Hasta el momento, una de las causas más aceptadas por los científicos es un defecto en el tejido de revestimiento de la vejiga. Este tejido protege la pared de la vejiga de los efectos tóxicos de la orina. Como en alrededor del 70% de las personas con cistitis intersticial la capa protectora de la vejiga deja pasar la orina, esto podría provocar que la pared de la vejiga se irrite, provocando en consecuencia el surgimiento de la patología. 

Otras teorías determinan como causas posibles un incremento en las células productoras de histamina en la pared de la vejiga o una respuesta autoinmune. Esto significa que el organismo fabrica anticuerpos que precisamente actúan en contra de una parte del mismo. 

Los síntomas 

Aunque cada persona puede llegar a presentar con algunas particularidades los distintos síntomas de la cistitis intersticial o crónica, los más habituales son:  

  • Orinar muy frecuentemente, más de lo normal.
 
  • Dolor o sensibilidad extrema en la zona de la vejiga, la pelvis y el periné, que es el área entre el ano y la vagina (mujer) o entre el ano y el escroto (hombre). En ocasiones, el dolor puede manifestarse en forma de presión.
 
  • En las mujeres, coito con dolor en las relaciones sexuales.
 
  • En los hombres, molestias continuas en el pene y en el escroto.
 
  • Vale remarcar, por otro lado, que en la mayoría de las mujeres los síntomas pueden agudizarse durante el ciclo menstrual. Asimismo, el estrés puede actuar como intensificador de los síntomas, aunque por sí solo no los ocasiona.
 

Exámenes médicos 

Debido a que no existen exámenes definitivos para el diagnóstico de la cistitis intersticial o crónica, y teniendo en cuenta además que los síntomas son muy parecidos a los que se registran en otras enfermedades urinarias, generalmente es preciso efectuar varios exámenes y procedimientos de diagnóstico antes de confirmar con seriedad el cuadro.  

Junto al examen físico y al análisis del historial médico completo, los procedimientos médicos utilizados en la actualidad para diagnosticar la cistitis intersticial incluyen los siguientes puntos:  

  • Examen de orina de laboratorio para detectar la presencia de diferentes células y productos químicos, como por ejemplo glóbulos rojos, glóbulos blancos, infección o exceso de proteínas.
 
  • Cultivo de orina y citología.
 
  • Cistoscopia o cistouretroscopia, un estudio en el cual se introduce a través de la uretra un tubo flexible con un dispositivo visualizador para examinar la vejiga y el tracto urinario. Esto sirve para investigar anomalías estructurales u obstrucciones, como en el caso de los tumores o cálculos.
 
  • Biopsia de la pared de la vejiga, que es un procedimiento mediante el cual se extraen muestras de tejido, con el fin de examinarlas con el microscopio y concluir si existen células cancerosas o anormales.
 
  • En los hombres, exámenes de laboratorio de las secreciones de la próstata.
 

El tratamiento 

En otro orden, el tratamiento específico de la cistitis intersticial puede ser desarrollado en base a distintos factores, entre ellos la edad y el estado de salud del paciente, el nivel de avance de la enfermedad, la tolerancia de la persona a distintos medicamentos y las expectativas u opiniones del enfermo en cuanto a su curación y tratamiento de la enfermedad. 

Como dijimos anteriormente, aún no existe un tratamiento excluyente y con resultados positivos comprobados en un 100% para la cura de la cistitis intersticial, por lo que puede decirse que es una de las enfermedades humanas que todavía no registra una cura real y definitiva. 

Sin embargo, si existen tratamientos que pueden aliviar los síntomas y aplacar la enfermedad. Algunos de ellos son:  

  • Distensión de la vejiga, que es un procedimiento mediante el cual se intenta aumentar la capacidad de la vejiga y disminuir las señales de dolor en esa zona.
 
  • Instilación de la vejiga. Se trata de un lavado de la vejiga, mediante una solución que se mantiene por períodos de tiempo variables y posteriormente se retira a través de un catéter.
 
  • Medicamentos, como por ejemplo antibióticos.
 
  • Estimulación nerviosa eléctrica, que consiste en introducir en el cuerpo pulsos eléctricos leves por minutos u horas, utilizando cables colocados en la parte inferior de la espalda o a través de dispositivos especiales introducidos en la vagina en las mujeres o en el recto en el caso de los hombres.
 
  • Cambio de hábitos. Se trata que el paciente aumente el período de tiempo entre las micciones, empleando técnicas de relajación.
 
  • Cirugía.
 

Cambios alimenticios 

Por otro lado, existen otro tipo de controles sobre los síntomas de la enfermedad, por ejemplo realizando cambios en la dieta. De esta forma, se eliminan el alcohol, los tomates, las especias, el chocolate, las bebidas con cafeína, los cítricos y las comidas ácidas, entre otras, porque aparentemente podrían contribuir a inflamar la vejiga.  

En el mismo sentido, se eliminan el tabaco (una de las principales causas del cáncer de vejiga) y se estimula la realización de ejercicios físicos, que ayudan a aliviar la sintomatología y pueden acelerar la recuperación.

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